jueves, 31 de mayo de 2012

Novedades - Joe Bonamassa - "Driving Towards The Daylight" (2012)


Joe Bonamassa se ha destacado por, además de un talentosísimo guitarrista, ser un músico prolífico. El tipo no se detiene y constantemente está inmerso en diversos proyectos. Alguien pudo haber pensado que esto de alguna forma podría pasarle la cuenta al norteamericano, pero los hechos demuestran lo contrario. Joe Bonamassa está recorriendo, desde hace algunos cuantos discos atrás, la curva más alta en lo que va de su carrera. Pareciera ser que el músico ya no conoce alturas menores.

The Ballad of John Henry (2009), Black Rock (2010) y Dust Bowl (2011), este último recientemente acreedor de un Blues Music Award en la categoría de Mejor Disco de Blues Rock, son una trilogía sólida y alucinante. Es de alguna forma gracias a este superlativo trío de álbumes, que Joe Bonamassa se encuentra bordeando la cima del Blues Rock mundial.

Es innegable que Stevie Ray Vaughan es el motivo principal por el que en la actualidad existan tantos exponentes de Blues Rock, algunos que no son más que una copia descarada y desvergonzada, y otros que en sus canciones mantienen algunos vestigios sonoros del malogrado genio guitarrista de los ‘80. Bonamassa fue sindicado como uno de los candidatos a ser el SRV de los tiempos actuales. Lo cierto es que está mucho más cercano a ser quien tome el relevo para poblar el vacío dejado por la muerte de Gary Moore, antes que cualquier otra cosa. No es sorpresa para nadie que Joe se nutrió mucho de los sonidos del British Blues y eso es algo que en su música se nota a primera escucha.

"Driving Towards the Daylight" está dentro de lo más blusero que Joe haya lanzado en el último tiempo. Es un álbum que en once canciones exuda Blues Rock a destajo, sin excusas ni disculpas. Desde el genial inicio junto a Dislocated Boy hasta el término de la placa con la potente Too Much Ain’t Enough Love, con la colaboración de Jimmy Barnes, es un tránsito constante, aunque sin demasiadas sorpresas, entre los salvajes y alucinantes solos de guitarra, a los que nos tiene acostumbrados Bonamassa, y efectivos riffs.

Los covers siempre han estado presentes en los discos de Joe Bonamassa y Driving Towards the Daylight no es la excepción. Stones in my passway de Robert Johnson suena genial y demuestra la soltura con la que Bonamassa se condiciona a la esencia estructural y melódica de la canción, Whose Been Talking, original de Howlin’ Wolf, inicia con el mismo lobo hablando acerca de la música, para luego adentrarse en el estándar de la canción. I got all you need de Willie Dixon suena clásica y fresca al mismo tiempo. Lonely Town Lonely Street de Bill Withers y la genialmente reestructurada versión para New Coat of Paint, original de Tom Waits, son el resto de reversiones que el álbum nos ofrece.

El corte homónimo es perfecto. La emotividad melódica de Driving Towards the Daylight es encantadora, funcionó muy bien como inicio del trabajo promocional del disco del mismo nombre. El fantasma de Gary Moore merodea con fuerza en el slow blues A Place in my heart. Esta canción no hace más que ser la aserción a la tesis expuesta anteriormente.

Las teclas del Hammond B3 sin duda tienen un rol muy importante en Driving Towards the Daylight, creando una plataforma o caminando junto a los artificios de la guitarra. Sin duda que cierta parte del crédito del gran logro conseguido en Heavenly Soul sea gracias al B3 y también al incesante matiz armónico de las cuerdas. Otra canción bastante notable es Somewhere Trouble Don’t Go, su sonido modernoso es cautivante.

Driving Towards the Daylight es un gran disco, que contiene algunas excelentes canciones y sigue la línea de sus predecesores. Sin embargo no supera a sus hermanos mayores en la progenie discográfica. No ha existido mayor dinámica en términos de calidad en los últimos lanzamientos de Joe, pero ojo que esto no es mayormente desventajoso. Todos los últimos lanzamientos del treintañero guitarrista han sido de una tremenda factura, no obstante, no son el álbum cinco estrellas que por lógica se podría esperar de Joe Bonamassa. La espera deberá continuar, pero por el momento podemos disfrutar de tremendos álbumes como este Driving Toward the Daylight. Blues Rock al por mayor.

Lista de canciones
01. Dislocated Boy (6:40)
02. Stones in My Passway (3:58)
03. Driving Towards the Daylight (4:50)
04. Who's Been Talking (3:28)
05. I Got All You Need (3:04)
06. A Place in My Heart (6:48)
07. Lonely Town Lonely Street (7:08)
08. Heavenly Soul (5:55)
09. New Coat of Paint (4:06)
10. Somewhere Trouble Dont Go (4:59)
11. Too Much Aint Enough Love (with Jimmy Barnes) (5:37)


Y el nuevo Heroe de la Guitarra pasó por Buenos Aires...
Como casi ningún instrumento, la guitarra eléctrica propone la utopía de que no existe límite que no se pueda traspasar. No sólo por toda la serie de recursos técnicos que ha ido sumando a lo largo del tiempo (pedales, wah-wah, micrófonos internos), sino también desde una perspectiva si se quiere ideológica y que se resume en una figura que ha llegado incluso a la Play Station: el guitar hero, o sea ese prócer musical capaz de salir triunfante del desafío de encontrar nuevos e increíbles sonidos.

Es el protagonista de esos duelos de destrezas, velocidad e imaginación que retrata, por ejemplo, la película Encrucijada. Un guitarrista, según esta mitología, nunca renuncia al centro de la escena. A esta especie pertenece Joe Bonamassa que, desde una reformulación heavy metal del blues, hizo de su recital ante un Coliseo repleto un despliegue abrumador de un catálogo inagotable de formas de caminar o correr sobre las cuerdas.

A esa estirpe de protagonistas de la guitarra pertenece este neoyorquino cercano a la cuarentena que jamás se quita los anteojos oscuros. Tómalo o déjalo. O se pertenece a la legión de fieles (la mayoría de los cuales sigue cada tema moviendo la cabeza hacia adelante en señal de acompañamiento y al mismo tiempo de aprobación) o uno se queda irremediablemente afuera. Aunque Bonamassa ejecute proezas difíciles sobre las cuerdas, su música carece de complejidad. La atracción, el valor casi exclusivo del show son sus dedos, su instrumento, de vez en cuando algún gesto como los cuernitos o la convocatoria casi innecesaria al entusiasmo, con el que cuenta desde el mismo inicio.

Entonces todo transcurre como un torbellino de notas, riffs, ritmos cortados, donde hay poco lugar para los remansos. Que suelen aparecer en el comienzo de los temas para irse enfureciendo y acelerando a lo largo de la interpretación. Hay una breve alusión a Tears from Heaven, de Eric Clapton, con quien alguna vez tocó Bonamassa. Pero, a diferencia del mítico fundador de Cream, no le da descanso a la guitarra, como si siempre le estuviera exigiendo más en un combate donde siempre el intérprete termina por imponer su voluntad. Si hubiera que buscarle un símil, se podría decir que Bonamassa es como un Van Halen del blues.

El grupo que lo acompaña provee como una especie de telón sonoro para que se escuche la guitarra, no hay solos con excepción de lo que cede al baterista Tal Bergman, que toca con unos guantes negros de vivos blancos que de lejos parecen de cuero. Y lo hace con tal intensidad, que en un par de oportunidades se desprenden los platillos y debe entrar de urgencia un asistente a ajustarlos. Pero se ve que Bonamassa lo considera su compañero de aventuras ideal, porque alza su copa de agua mineral para celebrar su solo en el segundo de los bises, en el que aparecen alusiones a Perro negrode Led Zeppelín. Como antes las hubo a Miles Davis (de su época jazzrock), a B.B.King o a Buddy Guy, aunque es evidente que Bonamassa busca transitar otros caminos.

Al cantar, cuando el sonido no abruma, muestra una voz cálida, un poco roñosa, algo sentimental, pero que no alcanza a pesar en la propuesta general que es básicamente instrumental. Y allí, sale victorioso del desafío de mostrarle a todos que, antes que otra cosa, Joe Bonamassa aspira a ser un héroe de la guitarra.


sábado, 26 de mayo de 2012

Novedades - Banda Sonora de "Midnight in Paris" de Woody Allen


"Midnight in Paris" ("Medianoche en París") es una comedia romántica ganadora del Óscar al mejor guion original, escrita y dirigida por Woody Allen, que se presentó en la apertura del Festival de Cannes de 2011. La película ha sido la más taquillera de Allen en los Estados Unidos.
Últimamente uno de mis manías es después de ver una película intentar identificar la banda sonora de la misma. La música es muy importante en las películas de Allen,  y con frecuencia se asocia a sus aficiones al jazz clásico y a su costumbre de coleccionar discos. A continuación comentaré las canciones que se incluyen en la película:
1. "Bistro Fada" de Stephane Wrembel
Stephane Wrembel es un guitarrista de jazz francés, que lleva colaborando con Allen en sus últimas películas.
Este tema es el que suena al principio y final de la película, y es muy hermoso.
2. "Si tu vois ma mère" de Sidney Bechet
Sidney Bechet fue uno de los grandes saxofonistas (y clarinetistas) del jazz y curiosamente acompañó a Paris a Josephine Baker en 1925, como también pasó casi un año en una cárcel de Paris por una pelea entre músicos. Este tema me encanta, y pongo la versión con la orquesta de Cluade Luter, correspondiente a la etapa de su visita a Paris en 1949, donde se acaba enamorando, casando teniendo un hijo falleciendo de un cáncer de pulmón el día que cumplia 62 años (14 de mayo de 1959).
3. "You do Something to me" de Cole Porter
4. "Charleston" de Enoch Light and the Light Brigade
Enoch Light fue un violinista, director de orquesta e ingeniero de grabación que también estuvo por París en la década de los 30. No estoy seguro de que este fuera el tema que suena en al película, sobre todo porque es una versión de los 50-60 con ritmo de Cha-Cha-Cha.
5. "Ain't she sweet" de Enoch Light and the Light Brigade
Ella es dulce es una canción de 1927, siendo quizá una de las versiones mas conocidas la de los Beatles.
6. "You've Got That Thing" de Cole Porter
Este es el tercer tema de Cole Porter (el Let's do it lo dejo para el final) que suena en la película de Allen.
7. "La Conga Blicoti"  de  Josephine Baker
Gran bailarina y mejor mujer Josephine Baker llegó como hemos dicho antes a Paris en 1925, donde permaneció prácticamente toda su vida, con excepción de unas giras por EEUU. Participó en la Resistencia en la Segunda Guerra Mundial y adoptó a doce niños de distintas nacionalidades a los que se les conocía como "la tribu del arco iris". Este tema aparece en el disco que sirve hoy como pretexto.
8. "Cancan" de Offenbach
Bello y conocido tema que no precisa presentación, aunque cuadno lo escucho no puedo por menos de acordarme de Robert de Niro en la película "Stardust", excelente película de fantasía del año 2007 que recomiendo, basada en la novela homónima de uno de mis escritores actuales favoritos "Neil Gaiman". 
9. "Let's do it" de Cole Porter

Esplendido buen gusto el de Woody Allen….

viernes, 25 de mayo de 2012

Biografías - Vargas Blues Band


La Vargas Blues Band nace en 1991, tratando de llenar el vacio de grupos de blues-rock en la oferta musical española de aquel momento. Javier Vargas (1958) había sido hasta aquel momento un reputado musico de sesión.
Su colaboración con Manolo Tena para la composición del exitoso single «sangre española» lo animó a emprender su propia aventura. Para ello, contó con el vocalista norteamericano Jeff Spinoza.
El tándem Vargas-Spinoza logró afianzar a la Vargas Blues Band, con trabajos tan importantes como «Texas Tango» (1995), buscando plasmar su admiración por músicos como Stevie Ray Vaughan o Santana, sin perder las raices latinas.
En 1996 Spinoza deja la banda y Javier Vargas opta en su siguiente disco, «Gipsy Boogie» (1997) por una aproximación al flamenco, a su fusión con el blues y el rock, teniendo el blues menos protagonismo que en trabajos anteriores.
Tras un periodo de descanso, discos en directo y la aparición de un disco de grandes éxitos la Vargas blues band sigue con su particular mezcla de estilos en «Love, union, peace».

Javier Vargas (Madrid, 1958) es un guitarrista de blues y rock, fundador y líder de la Vargas Blues Band. Ha grabado diecisesis álbumes de estudio con la Vargas Blues Band y tres en directo, así como varios DVD de sus conciertos y distintas recopilaciones, todo ello durante sus veinte años de trabajo con su banda. También ha grabado un disco tributo alrock argentino. Lidera el proyecto Vargas, Bogert & Appice + Shortino, que reune al bajista Tim Bogert, al batería Carmine Appice, y al cantante Paul Shortino . Ha colaborado con músicos de la talla deCarlos Santana, Glenn Hughes, Raimundo Amador, Miguel Ríos, Andrés Calamaro, Prince, Devon Allman y un sinfín más.