sábado, 21 de abril de 2012

Discos - Pat Metheny - "Secret Story" (1992)


Los puristas afirman que Pat Metheny en sus inicios fue un extraordinario guitarrista de jazz, pero que poco a poco se fue por otros rumbos musicales. Los amantes del jazz afirman que Pat es un extraordinario músico que vive en la búsqueda constante de nuevos sonidos, nuevas texturas musicales, nuevas atmósferas y que sus discos y conciertos hay que agradecerselos. No sé, creo que la cuestión es que el guitarrista estadounidense no quiere repetirse, no quiere aburrir ni aburrirse y a partir de su talento y calidad compone y toca para sorprender a propios y extraños con sus discos y giras.
Nacido en Missouri, Estados Unidos en 1954, en el seno de una familia de músicos, a los ocho años, siguiendo el ejemplo de su hermano Mike, Pat empezó a estudiar trompeta. A los quince años tocaba con combos de jazz locales en clubes de su ciudad, alternando la trompeta con la guitarra. En uno de esos clubes lo escuchó un profesor de la Escuela de Música de la Universidad de Miami quien le ofreció una beca para seguir sus estudios, Pat aceptó y completó la licenciatura en guitarra de jazz en Miami. El Berklee College of Music de Boston le ofreció una beca para especializarse, aceptó y al finalizar sus estudios se quedó durante unos años como profesor donde tuvo alumnos como Mike Stern y Al Di Meola.
Pat quería tocar, componer más que enseñar, dejó Berklee y grabó su primer disco en 1976, Bright Size Life, que tuvo una muy buena aceptación y le produjo contratos para realizar presentaciones en ciudades de Estados Unidos y Europa. En 1977 formó el primer Pat Metheny Group que a la fecha conserva y que cambia su formación de acuerdo a sus planes para cada disco y para cada gira, entre las filas de su grupo han pasado músicos como el bajista argentino Pedro Aznar y el baterista mexicano Antonio Sánchez.

En 1992 Pat compuso catorce temas que pensó grabarlas con una orquesta sinfónica y él en las guitarras eléctrica y acústica, bajo, piano y sintetizadores, para ello invitó a la London Orchestra, dirigida por Jeremy Lubbock, bajo el sello disquero del gran David Geffen y así nació Secret Story, un disco que puede ser una ópera-jazz o puede ser jazz sinfónico, la etiqueta que se le cuelgue es lo de menos, es música, es jazz de extraordinaria factura, con todo el sello de Pat Metheny.

Secret Story es un disco conceptual, concebido por Pat como una historia, así, cada corte se enlaza con el siguiente a través de un discurso musical muy interesante y que pocas veces se había abordado en el jazz y cuando se había abordado no había sido con tal calidad y fortuna. Este es u disco maravilloso, una joya musical que significó el culmen de la carrera musical de Pat, un culmen que apunta cada vez más alto, porque de veinte años a la fecha el músico ha seguido sorprendiéndonos con obras más experimentales, arriesgadas, disfrutables.
En una entrevista concedida a Roy Firestone en 1992, y ante la pregunta de si había conseguido llegar a lo que deseaba musicalmente con Secret Story, el siempre auto-exigente Pat Metheny le respondió que este CD era lo más cercano a sus ideales que había hecho hasta el momento. Conociendo el habitual pesimismo de Pat hacia su propio trabajo, estas declaraciones eran más que reveladoras. Y es que, incluso los que intentamos huir de pronunciamientos absolutos, solemos coincidir en que Secret Story es, posiblemente, la mejor obra en toda la carrera de Metheny, así como una de las más importantes del siglo XX. No en vano Wayne E. Goins dedicó a este CD todo un libro: Emotional Response to Music: Pat Metheny's Secret Story


 ¿Cómo pudo Pat concebir una obra de tal calibre? Pues de la forma más irracional: por amor. Secret Story es un viaje musical a través de la relación sentimental que el guitarrista mantuvo con la brasileña Shuzy Nascimento, a quien conoció en el club Jazz Mania de Rio de Janeiro. La obra vuela a través de diversas fases, con un comienzo prometedor cual amanecer, una fase intermedia dulce y romántica y un final triste y melancólico que evoca el final de la pareja. Shuzy no llevaba bien la idea de que Pat diera casi 300 conciertos anuales por todo el mundo y rompió con él. Lo sentimos por Metheny, pero lo cierto es que esa ruptura provocó, en la parte final del disco, y según palabras del propio músico, "los mejores 20 minutos de música que he escrito jamás"...

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